Al yerro del médico la tierra tapa;
al del letrado, el dinero sana;
y al del político...
el político ni yerra ni paga nada.

10 jul. 2010

ZIPIZAPE: LA Z.E.P.A. O EL CEPO

El Periódico en febrero de 2007
Ya insinué, sugerí o apunté, hace ya algunos meses y en otro artículo relacionado con el tema, del peligro de todo esto de la Z.E.P.A. La declaración de gran parte del Guadiato como Zona de Especial Protección de Aves. Algunos agricultores, por no decir los terratenientes, los que viven del campo pero no lo trabajan, corrían para hacerse la foto junto a los promotores del proyecto: la Consejera del Medio Ambiente y todo su séquito de avechuchos.

Algunos, y digo algunos, se frotaban las manos ante las promesas de grandes beneficios que aportaría la consolidación del mencionado proyecto para sus bolsillos... digo para sus campos. Lo que no sabían estos potenciales beneficiarios, que el agasajo en forma de subvenciones, era un regalo envenenado, que como el pan con zarazas, hace su efecto al poco de engullirlo.

Lo que más me sorprende de todo esto, es la actitud de algunos de nuestros representantes políticos. Pongamos como ejemplo a nuestra querida, admirada y controvertida presidenta de la corporación municipal, escuchándola hablar el otro día en la emisora de radio local: “Como nuestro término municipal es pequeño, a nuestro pueblo no le afecta” –Decía ella convencida–. ¡Señora mía, échele un poquito de imaginación al asunto! Hay agricultores, ganaderos o propietarios de nuestra localidad que tienen sus campos en la zona de marras. Y aunque si así no fuera, ¿No es éste un proceder egoísta e insolidario para con el resto de la comarca? Sólo le faltó decir: Como yo no tengo tierras ni me gusta la carne de gaviota...

Por otro lado, ¿Qué necesidad hay de intervenir en esta singular simbiosis entre agricultores y avutardas establecida de manera tácita desde hace tantos años? Y para colmo, el único que saca provecho de esta relación es la avutarda. Creo que todo este asunto de la Z.E.P.A. se convertirá en contraproducente, y sus efectos serán opuestos a la intención con que se ejecuta o profiere. El tiburón convive con el pez rémora, pero cuando éste se interpone en su camino, bien se lo come “accidentalmente” o bien recibe un sopapo.

Y yo me pregunto: ¿No es ésta una nueva cortapisa para el desarrollo de la Comarca del Guadiato? Se cargaron la industria, se cargaron la minería, y ahora le toca el turno a la agricultura. Por supuesto, ya podemos ir diciendo adiós al Proyecto de Autovía a su paso por nuestra comarca. Imagino que si no se hubieran topado con la “avutarda” se habrían inventado lo del “tábano rojo de seis alas” o cualquier otro insólito pretexto...
AUGUR
... me matan si lo cuento
y si me callo reviento

6 jun. 2010

Las Reflexiones de Casimiro

El Periódico en febrero de 2008
– Se acordarán de ti por tus aciertos y conquistas, pero también por tus pifias y derrotas. -Me decía el otro día mi vecino Casimiro-

– ¿Qué me quieres decir Casimiro? -Le pregunté a mi bien preciado vecino-

– No nada, pensaba en voz alta. Pensaba sobre los alcaldes y alcaldesas, sobre los políticos y la política… en general. -Contestó Casimiro embelesado, con la mirada perdida en algún punto lejano-

Me invitó a sentarme en su banco, como tantas otras veces. Yo ese día, no tenía prisa y tampoco mucho que hacer, acepté agradecido y me senté a su lado. Acto seguido, Casimiro empezó con su discurso, como tantas otras veces…

Recuerdo hace ya algunos años, quince tal vez, cuando el alcalde de aquel entonces, no recuerdo ahora bien su nombre, privatizó el Servicio de Recogida de Basuras y el Servicio de Suministro de Agua Potable y Alcantarillado, el ahora llamado Servicio Integral del Agua.

Recuerdo, harán pocos años, que privatizaron también el Mantenimiento y Custodia de los Pabellones Polideportivos. Y ahora, en tiempos más recientes, han privatizado el Servicio de Limpieza de la Vía Pública.

Y me preguntarás cuál es el objeto de tanta privatización. No sabría contestarte, pero puede que lo hicieran con las mejores intenciones de mejorar las prestaciones de los “servicios de marras”. Todos sabemos del empeño y tesón con que el empleado público se afana en sus tareas, puede que ahí esté el quid de la cuestión.

Todo esto está muy bien, si lo que pretenden es la mejora de los referidos servicios. Pero, qué ocurre con los trabajadores que antes realizaban dichos trabajos. ¿Se ahorran las arcas del ayuntamiento algún céntimo?

Pues no, todo lo contrario. Puesto que el ayuntamiento sigue manteniendo al personal que realizaba estas labores al mismo tiempo que paga los servicios privatizados, con lo que duplicamos el gasto. ¿Y quién sufre todo este dispendio? Pues nosotros, soportando una y otra vez, año tras año, las voraces subidas de tasas e impuestos. Como siga así la cosa, la gente se echará a la calle, como en Salamanca…

– ¡No será para tanto, Casimiro! -Logré decirle burlonamente en ese momento-

– ¡Calla, calla! Y sigue escuchando. -Continuando Casimiro con su perorata-

Y para colmo, en los últimos días, con la rescisión unilateral del Contrato que el ayuntamiento mantenía con GESTAGUA, gran número de sus trabajadores revierten al municipio en forma de Promociones Industriales, que como todos sabemos es una empresa pública de carácter municipal, con lo que engrosamos aún más la larga nómina del ayuntamiento. Y el resto del personal, cinco o seis trabajadores, pasa a EPREMASA, empresa pública de ámbito provincial que depende de la Diputación, que a su vez tiene subcontratado este servicio con otra empresa de carácter privado, llámese Fomento y Construcciones o me importa un bledo cómo.

Cabría preguntarse si éste es el proceso legal de selección de personal para las administraciones públicas, o es la manera habitual de captar adeptos, digo de contratar empleados públicos, ya sea en forma de “funcionarios” o en forma de “personal laboral” por parte de nuestros ilustres mandatarios.

Que conste que nada tengo en contra de los antiguos trabajadores de GESTAGUA, pero sí disiento con este modo de reclutar personal. Estos trabajadores han sido simple moneda de cambio o la ruin coartada a las componendas de las que todos hemos sido víctimas en estas últimas fechas.

Mi pensión cada vez da para menos y los impuestos municipales no dejan de subir, y cada vez más empleados públicos para darnos el mismo servicio. No sé, estoy pensando en vender mi casa y comprarme otra en alguna aldea cercana…

– ¡Casimiro, allí también pagarás impuestos! -Conseguí interrumpirle en sus palabras-

– Sí, pero menos -Me contestó rotundamente Casimiro-

Acto seguido, me levanté del banco y me despedí cortésmente de mi bien preciado vecino Casimiro, como tantas otras veces…

– Otro día te contaré de la deuda que nos dejará la alcaldesa si pierde el pleito que mantiene con GESTAGUA, verás como también te entrarán ganas de marcharte -Farfullaba Casimiro en la lejanía- dando por concluido su discurso.
AUGUR
... me matan si lo cuento,
y si me callo reviento.

9 may. 2010

Observatorio de Aves: OTRA CHORRADA MÁS

el Periódico en febrero de 2005
En cierta ocasión, un avión fletado por una ONG llamada “Lumbreras sin fronteras” iba cargado de vídeo-consolas y DVD’s con destino a Etiopía, que como todos sabemos, desgraciadamente allí pasan bastante hambre y sed. Pues bien durante el viaje y en pleno vuelo, le comentaba un ayudante colaborador al Jefe de la expedición: “¡Oiga jefe! ¿No sería más razonable llevarles alimentos, medicinas y agua? ¿No sería más razonable enseñarles y darles medios para trabajar el campo o para extraer el agua de los pozos? ¿No sería más razonable...” en ese momento le interrumpió el Jefe para que no siguiera con sus inoportunas preguntas y le contestó: “¡Calla, calla! Que con los cacharros que les llevamos y hasta que se den cuenta de que no sirven para nada, estarán al menos un par de días entretenidos, durante ese tiempo se habrán olvidado del hambre, y de paso nosotros justificamos nuestro sueldo y el porqué de nuestra organización. ¿Te parece ahora más razonable la mercancía que transportamos?” A lo que su subordinado calló y sonrió tímidamente.

¿Será ésta la estrategia que están haciendo los mandamases de las distintas entidades políticas para con nosotros los habitantes de la Comarca del Guadiato? Muchas memeces y el paripé de actuaciones inútiles e infructuosas para el desarrollo alternativo, pero que no soluciona el problema del paro ni el de la emigración. Esto del LIFE y sus “Actuaciones para un desarrollo alternativo” deberían de plantearlo como actividades secundarias, para cuando nuestra comarca tuviera cubiertas entre otras la necesidad prioritaria de crear y generar empleo. Para cuando nuestra comarca fuera próspera y floreciente y no decadente y deprimida; mientras tanto nos ofrecen el postre antes de haber comido ni tan siquiera un primer plato.


Y si toda esta parafernalia del LIFE, el AMA, Diputación, etc. tiene algo que ver con el medio ambiente, podrían ir pensando en descontaminar ciertos terrenos que dicen estarlos. Recordemos que para el caso de Aznalcóllar, se dieron mucha prisa en arreglar el asunto. ¡Que pena que por aquí no pase ningún camino que nos lleve al Rocío!

Lo que no entiendo qué es lo que nos quieren decir con lo del “desarrollo alternativo”. Tal vez las aves acuáticas nos traigan del cielo los trabajos alternativos a los que se perdieron con la minería, o es simplemente el justificar el sueldo del lumbreras correspondiente.

Por otro lado, me gustaría saber por qué estos “cajones de madera” u “Observatorios de aves”, están cerrados a cal y canto. ¿Estamos esperando a que venga el “Chaves” a inaugurarlos? ¿Son o serán para uso y disfrute de la población en general? ¿Son o serán para uso y disfrute de los de siempre en particular?. Y si fuera para todo el mundo, lo que debe saber cualquier osado viajero o visitante es ¿Cómo abrir la puerta? ¿Dónde está la llave? (...en el fondo del pantano matarile rile rile...), ¿Las tendrá el I.A.R.A. o quizás su A.M.A. de llaves?


Dice mi amigo Sebas, que allí en Alcora observatorios de aves no hay, pero que trabajo no falta. Que lo que sí se pueden observar son los movimientos migratorios de los “à ve cucha” que emigran desde el sur hacia el este de la península. Y lo dice con conocimiento de causa, que para eso lleva allí unos pocos años. También me comenta mi amigo Sebas, que para mirar a los “pájaros” se podrían haber ahorrado el dinero que se han gastado en estos “cajones de madera”. Basta con ir a ciertas horas del día y a ciertos lugares que no me quiso decir, para ver aves de rapiña y hasta algún que otro buitre carroñero, ¡Y a pecho descubierto, que no se espantan!

Desde la tierra de los cernícalos, abubillas y alguna que otra arpía:

AUGUR
...me matan si lo cuento,
y si me callo reviento.

25 abr. 2010

EL PASEO DEL PERRO

el Periódico en marzo del 2008
Deambulaba yo el otro día por la calle, cuando de pronto: ¡Mierda, mierda… mierda de perro! –Decía una y otra vez aquella pobre viejecita. Al tiempo que se volvía un “señor” que caminaba un poco más adelante:

- ¡Señora! ¿Le pasa algo con mi perro?
- ¿No ve que se ha cagado el chucho y he pisado su mierda?
- ¡Pues vaya con cuidado y fíjese donde pisa! – Le contesta el dueño del perro en un tono bastante desafiante y un tanto burlón.
- ¡No, si encima tengo yo la culpa! – Contestó la vieja, al mismo tiempo que restregaba las suelas de sus zapatillas de paño contra el suelo.

El altercado quedó ahí, con la vieja con la mierda hasta el cuello, digo hasta los tobillos, y el dueño del perro, satisfecho porque su enorme y babeante animal, por fin había aliviado su abultado vientre.

Hay que reconocer que la viejecita no se quejaba de vicio, y es que la mierda era monumental. Era una de esas plastas del tamaño de un plato sopero, de la que se desprendía un humillo o vapor pestilente, síntoma de lo reciente de su deposición. La anciana señora, además de impregnarse sus zapatillas de paño se había salpicado hasta los calcetines con aquella masa blanda, espesa y pegajosa.

La verdad es que pasear por algunas de las aceras de nuestras calles es una tarea harto difícil. Más que un paseo, pudiera ser una aventura. Parece que estés cruzando un campo de minas. Caminando en zigzag, con la mirada puesta en el suelo, sorteando toda clase de sospechosos bultos. El camino se hace tanto más peligroso a medida que avanza la tarde y se hace la noche.

Da igual que la calle sea del extrarradio o del centro urbano, porque allí donde haya una acera, con toda seguridad, habrá una caca de perro. Y es que hasta en las mismas puertas del Ayuntamiento, tenemos un sucio ejemplo de ello. Y nos preguntaremos cómo puede ser que los perros caguen a sus anchas ante las propias narices de la "autoridad competente". Y es que cuando les viene el apretón, ellos no entienden de civismo y urbanidad. Y me refiero tanto a los perros como a los amos de estas tan inestimables mascotas.

Después de lo hasta aquí escrito, no hace falta decir que cuando nos cruzamos con alguien que pasea a su perro, en realidad no pasea a su perro, simplemente hace tiempo para que su lindo perrito nos deje un presente en cualquier esquina o a la sombra de ese arbolito que nos gusta tanto.

Hay algunas aceras que bien podrían servirnos como muestrario, son auténticas exposiciones donde se representan los distintos tipos de mierda de perro con la que nos podemos encontrar en cualquier calle de cualquier pueblo o ciudad. Las hay para todos los gustos… y olores.

En primer lugar, conocemos de la existencia del zurullo o mojón, excremento compacto que se expele de una vez. Así los tenemos en forma de morcón o morcilla, según el tamaño, y el tradicional buñuelo en espiral ascendente. Hay quien dice que es la canina menos dañina de entre los distintos tipos que se conocen.

Por otro lado tenemos la clásica plasta, que es aquella en la que el perro churretea excremento líquido o muy blando. Quizás sean las cacas más perjudiciales tanto para la vista como por los daños colaterales que producen. Recuerden a nuestra pobre viejecita del principio de esta historia.

También tenemos la típica y vulgar caca de perro, mierda pura o pura mierda, mezcolanza entre los dos tipos antes descritos. Tiene el aspecto de una y los perjuicios de la otra ¡Vamos, un asco!

Y por último, no debemos de olvidarnos de esos restos que quedan en la acera tras pasados uno o varios días. Que sin llegar a ser de gran interés para la ciencia como es el caso de los coprolitos o excrementos fósiles, si nos interesa no pisarlos. Algunos mantienen su frescura a pesar del transcurso del tiempo.

Con todo lo dicho y sabiendo algo más de estas efímeras molestias callejeras, me ronda una duda por la cabeza: si analizando estos excretos podríamos averiguar algo sobre la dieta que sigue el dueño del chucho y hasta incluso, si éste padece de estreñimiento o está en estado diarreico, y no me refiero al perro.

Como no veo a los perros con bragueros ni pañales, ni que sus dueños los lleven al veterinario para que de algún modo les tapone el esfínter, alguien con atribuciones sobre todo este asunto debería dictar un bando, no hace falta que sea largo de leer, sino corto y contundente, y en el que con letras grandes nos comunique: “EL QUE CAGA PAGA Y LAS MIERDAS PARA SU CASA”

Tened cuidado cuando juguéis con vuestros hijos en el césped del parque, cabe la posibilidad de que os levantéis con una sorpresa pegada a las espaldas. También habréis de tomar precauciones a la hora de devolverle a ese inofensivo chiquillo la pelota que se le escapó, puede que la cara oculta del balón, se reserve un oloroso regalito para tus límpidas y aseadas manos.

Otro día os hablaré de las meadas de los perros en las ruedas de nuestros bonitos y apreciados coches. Y ahora me voy, antes de que algún aludido me mande a buscar la cagada del lagarto…

AUGUR
... me matan si lo cuento,
y si me callo reviento.

30 mar. 2010

Renovar el carné sin perder los "papeles"

El Periódico en marzo de 2006
Me cuenta mi vecino Casimiro que ya no renovará ni una vez más su Documento Nacional de Identidad. Que ésta, es la última vez que lo hace. Pero no por lo avanzado de su edad, que él aún se considera un jubilado joven, a pesar de sus sesenta y pocos años –creo que roza los setenta– al menos eso le calculé el otro día, cuando me enseñó su flamante carné de identidad y pude ver su fecha de nacimiento. Pero yo no le contradigo... él está contento con esos años que nos dice tener. Además, es cierto que aparenta ser más joven de la edad que realmente tiene; y para más inri, disfruta de una lucidez y agilidad mental que ya la quisiéramos para nosotros con la edad que ahora creemos o debiéramos tener.

Pues bien, me cuenta mi vecino Casimiro, que lo de renovar el DNI -para que me vaya haciendo una ligera idea- pasa por una auténtica odisea:

PRIMERO. Tendrás que hablar con tu patrón o con tu jefe, para que te deje ausentar de tu trabajo durante un rato. Te dirigirás hacia al ayuntamiento, buscarás al funcionario o seudofuncionario de turno, para que te apunte en una larga lista de espera que hay al efecto. Aquí, en este primer paso, surgen ya las primeras peripecias. El personaje encargado de este menester, tal vez se encuentre desayunando o quizás deambulando por ahí. Con lo que ya comienzan las esperas para apuntarse a la “lista de espera”. También habrás de soportar los dudosos buenos modales, el careto y la mirada del personajillo en cuestión. Con ese carácter, a este adusto cagatintas, más vale que lo recoloquen en la sección de Parques y Jardines, al menos las plantas sabrán hacerle oídos sordos...

SEGUNDO. Si el seudofuncionario hizo bien su labor, la ardua tarea de tomar nota adecuadamente de tu nombre y de tu número de teléfono, con un poco de suerte, te llamarán pasadas cuatro, cinco, seis y hasta siete semanas. Te darán cita para que te presentes a partir de las nueve y media de la mañana de una fecha determinada de no importa qué día.

TERCERO. Otra vez pedirás permiso a tu jefe o patrón para ausentarte de tu trabajo, durante no sabes para cuánto rato. Para no perder mucho tiempo, irás al ayuntamiento puntualmente a las nueve y media de la mañana, con las pequeñas fotos de tu cara recién afeitada y repeinados cabellos. Fotos que te hiciste el día anterior o tal vez con bastante más antelación. Empezarás a cabrearte desde el primer instante, porque te encontrarás con mogollón de gente a la que han citado a la misma hora. Pasa igual que en el “seguro”, que para el médico especialista, citan a todos los enfermos o pacientes a la misma hora, en lugar de hacerlo de manera escalonada. –¡Qué jodidos funcionarios, con lo fácil que resultaría hacerlo bien!– me comenta mi vecino Casimiro.

Pasarán las diez y media de la mañana, tu cabreo ha aumentado conforme ha ido pasando el tiempo y en la misma medida que se acrecienta el número de gente que se va aglutinando en el vestíbulo del ayuntamiento; y todavía no se han presentado los funcionarios que han de venir de Córdoba. Sí, esos funcionarios que creo dependen del Ministerio del Interior, y que para colmo se encargarán de mancharnos el dedo pulgar con su tampón de tinta negra.

Son ya casi las once de la mañana, ¡Por fin! aparecen ya los funcionarios con sus “chismes” bajo el brazo, (Casimiro, cuando habla de “chismes”, se refiere a los ordenadores y periféricos que utilizan esta gente para realizar su labor). Con cara de no muchos amigos, se meten en la sala contigua y cierran la puerta tras de sí con un portazo... es su forma de decir “buenos días”. La gente empieza a ponerse nerviosa y después de otra larga espera, aparecen semiocultas tras la puerta, las narizotas del funcionario encargado de llevar todo el asunto de las citas y los números de turno, y con la “malagana y malaje” que le caracteriza, nos comunica a todos los allí presentes, que vengamos el jueves de la próxima semana a la misma hora, que el sistema informático está averiado, y hoy no se puede hacer nada.

Todo el mundo, ¡Bueno, casi todo el mundo!, con un cabreo impresionante, se irá retirando poco a poco de la antesala del ayuntamiento. No sin antes mascullar algunas palabras malsonantes. Volverán a sus casas o a sus trabajos respectivos. –¿A ver cómo le explicas a tu jefe que hoy no ha podido ser?– pensarás para tus adentros.

CUARTO. Hoy, ya es el jueves de la semana que viene. De nuevo, una vez más, pedirás permiso a tu jefe para faltar a tu trabajo, quién sabe por cuánto tiempo. El jefe, irremediablemente te dará su aprobación, pero ya empieza a estar un poco harto y hasta empieza a dudar... ¡No vaya a ser que le estés tomando el pelo! Razones no le faltan.

Por fin ya estás en el ayuntamiento, pero hoy has ido un poco más tarde, sabiendo ya de antemano las prisas que se dan éstos por acudir a su trabajo. Son las once menos cuarto de la mañana, cuando aparecen por la gran puerta del consistorio, esos funcionarios con toda esa parafernalia y sus “chismes” bajo el brazo. –¡Hoy parece que se han dado un poco más de prisa!– logra musitar, socarronamente, alguno de los allí presentes.

A las doce y media de la mañana, después de larga y aburrida espera, aparecen tras los chirridos de la puerta, las narizotas del funcionario encargado de llevar todo este asunto de las citas y los números de turno, y con la “malagana y malaje” que le caracteriza: –¡El siguiente!– gritará a viva voz, a medio asomar tras la puerta, el personajillo en cuestión. Y tú aliviado de tan angustiosa espera, lograrás exclamar: –¡Por fin... me toca!–
AUGUR
... me matan si lo cuento
y si me callo reviento.

17 mar. 2010

ABLANDABREVAS Y CAMASTRONES

DELÍRIUM TREMEBUNDUS: LA BUROCRACIA
(el Periódico de Peñarroya en octubre de 2005)
...se va a crear una enorme burocracia plagada de funcionarios que los partidos políticos van a utilizar clientelísticamente para colocar a amigos y familiares, cuya labor primordial parece que va a ser la de entorpecer la libre iniciativa de los ciudadanos y limitar la competitividad de las empresas. De hecho, los burócratas van a hacer tan bien su labor que, en uno de los rankings que el Banco Mundial hace para evaluar la ineficiencia burocrática de los países, España se situará en el lugar 133, ¡Por debajo de la isla de Tonga!. (Xavier Sala i Martín, La Vanguardia, 17/08/2005)

“La burocracia es una máquina gigantesca manejada por pigmeos” (Honoré de Balzac).

“La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público”(Pío Baroja).

“La existencia de burócratas, ablandabrevas y camastrones es tan irremediable como el primer pedo de la mañana tras abandonar la cama” (Casimiro, mi vecino).

Estudios y tratados sobre el concepto de Burocracia hay tantos o más que estudiosos de esta cuestión; desde John Stuart Mill y Gaetano Mosca, pasando por Karl Marx, Robert Michels, o Max Weber y llegando hasta Schumpeter, T. Parsons o Niklas Luhmann. En todos ellos se dan definiciones y enfoques muy distintos sobre el conjunto de los problemas de la burocracia. Pero, qué es lo que pensamos nosotros a cerca de todo este asunto.

Que para muchos, todo lo relacionado con el tema de burocracia y burócratas, les suene un poco a chino, es bien seguro. Pero si les dijéramos que son una clase social, una corporación o una subespecie dentro de nuestra sociedad, que se sostiene y alimenta gracias a la colaboración forzada, en forma de impuestos, multas, tasas, etc. que nos imponen las distintas administraciones públicas, para sufragar los gastos que generan todo este numeroso ejército de funcionarios, ya empezaría a preocuparles y hasta incluso producirles escalofríos.

Sin embargo, su presencia es tan inevitable como necesaria, pero: ¿Dónde está el equilibrio entre el gran número de funcionarios apoltronados en sus magníficos sillones tras una mesa o ventanilla y las necesidades que la sociedad realmente requiere?

Administraciones públicas, hay para todos los gustos, desde las de ámbito nacional como pueden ser los distintos ministerios con sus múltiples ramificaciones. Pasando por las administraciones de cada comunidad autónoma, como son las diferentes Consejerías, sus Direcciones Generales y sus Delegaciones. Hasta las administraciones de ámbito provincial, local y supramunicipal, como es el caso de nuestra apreciada Mancomunidad del Valle del Guadiato. En este último tipo de administraciones, me refiero a las provinciales y locales en general, para mí y a título personal, es donde se producen el mayor número de aberraciones e injusticias a la hora de contratar al personal, ya sean como personal laboral, como funcionarios de carrera o como funcionarios interinos o seudo-funcionarios, que para éstos últimos, es la denominación que prefiero.

Lo cierto es que no es justo meter a todos los empleados públicos en el mismo saco, si bien ante la gran cantidad de burócratas apáticos y acomodados existentes, para el ciudadano común, es la opinión más generalizada y parece el punto de vista más razonable.

Hay empleados públicos que pasaron a pertenecer al Cuerpo de Funcionarios de Carrera tras duros meses, e incluso largos años de estudio y sacrificio, para hacerse con un puesto de trabajo en la Administración por el método de Oposición Libre. Es admirable y son dignos merecedores de las plazas por las que lucharon. Otra cosa es, que después de haber logrado su plaza, sucumban y se dejen absorber por el espíritu del sistema, donde la ralentización del tiempo se palpa en el ambiente; la jerarquía, las firmas y el papeleo, sellos por aquí y tasas por allá, es su bandera... ¿Quién inventaría aquello de: “Las cosas de palacio van despacio?”

Por otro lado, tenemos el Cuerpo de seudo-funcionarios o Funcionarios Interinos. Éstos, son los “elegidos”, son los elegidos a dedo y recomendados. Sí, porque siempre hubo un primer momento; hubo un día en que era necesario y de forma “extremadamente urgente” la necesidad de contratar a alguien para ocupar circunstancialmente un puesto de trabajo. Pero, por qué en esa primera vez se seleccionó o escogió a Fulanito de Copas y no se optó por Pepito de los Palotes, estando este último más cualificado y capacitado para ocupar dicho puesto. Y es aquí, donde se pone en marcha el amiguismo, el enchufismo y los chanchullos tanto de carácter político como los del propio sistema, los que la maquinaria burocrática tiene implantado para con los suyos.

En el mejor de los casos, ante la posibilidad de elegir entre varios candidatos, se cubrirán las espaldas o cubrirán el expediente haciendo algún tipo de entrevista o algún ejercicio de aptitud de carácter totalmente subjetivo. Pero como todos sabemos, al final superará la entrevista o prueba Fulanito de Copas. De todas formas, y a pesar de todo, no sería mala idea que una vez superada las pruebas de aptitud, de vez en cuando, ciertos funcionarios hicieran también algunas pruebas de actitud.

Y, en el peor de los casos, Fulanito ocupará su puesto de trabajo, por la “calle de en medio”, sin tanta parafernalia ni pérdidas de tiempo. Y ahora, vas y le pones una queja o reclamación a la misma persona que sentó a Fulanito de Copas en su cómodo sillón...

Como ya dije en otra ocasión, pasados y transcurridos varios años, Fulanito de Copas tomará posesión legal de su plaza, gracias al dispositivo que inventó y creó la Administración para estas ocasiones: la farsa del "Concurso-Oposición" y por supuesto, con el beneplácito de sindicatos. Si alguna vez tuvierais a mano algún boletín oficial, ya sea B.O.E., B.O.J.A. o B.O.P., prestad atención a los epígrafes relacionados con la “Administración Local” y sus “Oposiciones y Concursos”, advertiréis que en la mayoría de las convocatorias para cubrir sus vacantes, éstas vienen tuteladas bajo esta farsa. Donde en la fase del Concurso, en lo que concierne al Baremo y Valoración de Méritos, se produce la legal y consentida iniquidad. Ya sabéis: “hecha la ley, hecha la trampa”. Me imagino, que los lectores sabrán más o menos en qué consiste este sainete.

Pero a los procedimientos y procesos de que dispone la Administración para la selección de su personal, hay que añadir el gran contingente de funcionarios existentes, y que por el contrario, aumenta año tras año. Entonces cabe preguntarse: ¿Sirve este gran número de empleados públicos para mejorar el servicio que prestan a la sociedad? o, ¿Es una estratagema de los distintos grupos políticos que en cada momento regentan el poder para la compra de votos de manera incondicional y hasta el fin de la existencia de sus favorecidos?

Si algún día tenéis tiempo, daos un paseo por la Diputación Provincial. Observaréis la gran cantidad de funcionarios politizados o políticos-funcionarios que allí hay. Esa Diputación que con sus “tentáculos”, se extiende por toda la provincia, esos largos tentáculos y apéndices en forma de Hacienda Local, S.A.U., Empremacsa, etc.

Si tomamos como ejemplo el Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo, y tenemos en cuenta el número de empleados públicos que tiene, vemos que es el segundo ayuntamiento de la provincia de Córdoba con mayor número de personal en su plantilla, después del mismísimo ayuntamiento de la capital. En este ranking tan particular, estamos por delante de Lucena y Pozoblanco (con 39.259 y 16.759 habitantes respectivamente, frente a los 12.351 habitantes de nuestro censo), y estamos por delante de tantos otros importantes pueblos de la Campiña. Del mismo modo que para las elecciones municipales hay una ley o norma que regula el número de cargos electos en función del número de habitantes censados, ¡Ya podrían “inventarse” o legislar alguna ley que regule esta incongruencia y desproporción entre el número de empleados públicos de carácter local respecto a la población del municipio en cuestión!

¿Es esta elevada cantidad de empleados públicos los que se necesita realmente el Ayuntamiento? O simplemente, más que una casa consistorial es una casa de beneficencia que da empleo a los de siempre... ¿Tendremos alguna vez algún alcalde o alcaldesa que se plante, y que a modo de Flautista de Hamelín nos limpie tan estimado edificio de esta plaga de “ratones”?

Porque querámoslo o no, tanta gente, mensualmente cuesta una gran fortuna a las maltrechas arcas del ayuntamiento, y esto, no hay hacienda que lo soporte. Y todo va en detrimento de esas aceras hundidas, levantadas o terrizas; esas calles y esos baches; ese alumbrado público y esas zonas en penumbra; esos semáforos averiados permanentemente; ese alcantarillado obturado, anticuado o en mal estado, etc. Al final el ciudadano de a pie llega a una evidente conclusión: “Las arcas municipales están vacías pero, ¡Por favor, no nos suban más los impuestos ni se saquen alguna tasa de la chistera!”.

Todo esto viene a cuento, porque hace unas semanas o quizás para cuando salgan estas líneas, puede que algún mes, leí en el Diario Córdoba, que cinco trabajadores de Gestagua pasaban a engrosar la larga lista de empleados públicos del Ayuntamiento.

Por otra parte, podríamos inmiscuir nuestras narices o darnos una vueltecita por "La Mancomunidad del Valle del Guadiato", con sus incontables cursos y sus numerosos Planes de Empleo y Desarrollo. Pero aquí ya me pongo de muy “mala leche”. ¡Qué cantidad de gente y qué despliegue de medios! ¡Jamás entendí la razón de ser de este “ente” y de este derroche de dinero!

Ya por último, y sin ánimo de alargarme mucho, que no se sientan aludidos ni ofendidos, (y en todo caso, pedirles disculpas), aquellos empleados públicos que después de haber tomado posesión de su plaza en la Administración Pública, se mantienen fieles a los principios de celeridad y eficacia y, al deber de la consideración con los administrados, que de entre otros, son preceptos a los que considero primordiales. Que tampoco se sientan aludidos aquellos que utilizan el teléfono lo imprescindible para el desarrollo normal de su trabajo y no para llamadas personales; ni aquellos que cumplen con el tiempo estipulado para el desayuno; ni aquellos que hacen las compras en el MERCADONA y recados de casa por las tardes y no durante la jornada de trabajo; ni aquellos que cumplen con el Régimen de Incompatibilidades; ni aquellos que leen el periódico en sus ratos libres y no sobre la mesa de trabajo. Y, cómo no hablar también sobre la puntualidad, que en alguna administración del tipo “tentáculos”, en cuanto al horario de trabajo dejan mucho que desear, entran tarde y salen temprano; no sé si se ganan el sueldo por su trabajo o simplemente por cumplir con su asistencia y sus ociosos y placenteros paseos matinales... ¡Así da gusto!
AUGUR
... me matan si lo cuento
y si me callo reviento.

27 feb. 2010

MAQUINACIONES, PERVERSIDADES Y OTROS DESVARÍOS

(el Periódico de Peñarroya en enero del 2006)
Ríos de tinta han corrido ya sobre la historia de la “Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya”, sobre sus inicios, sus actividades, sobre su final. Buenos estudios y escritos hay, para que ahora, yo intente ni tan siquiera alguno más. Que si en algo toco el tema, sepáis, que es como prolegómeno de lo que a continuación escribo...

Quizás fuera casual, que a partir de 1961 fuese cuando la SMMP (Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya) decidiera abandonar la naranja, una vez exprimido todo su jugo o al menos eso fue lo que nos dijeron, o nos quisieron dar a entender... Si bien, no es menos cierto, que hacía ya dos décadas, que Peñarroya no crecía, no se expandía o ya había tocado techo. Pero que no creciese, no quiere decir que muriese. La gente deja de crecer entre los dieciocho y veintidós años, y no por ello muere de manera súbita.

Respecto al declive, puede que sea el resultado de un hecho coyuntural. Los más viejos, lo achacaban a varias y prolongadas huelgas que tuvieron lugar durante la dictadura de Primo de Rivera; que éramos gente foránea, de poco apego y ningún arraigo, éramos una comarca conflictiva y subversiva. Otros en cambio, culpaban al mismísimo Generalísimo, como castigo o represalia a la resistencia que opuso la cuenca minera frente al levantamiento rebelde, así como por el contingente de mineros y trabajadores de la comarca del Guadiato que habían formado parte del famoso “Batallón del Terrible”. Quizás fuera también casual, que en los inicios de los sesenta, fuera cuando los primeros barriles con su tóxico y radiactivo contenido empezaron a almacenarse en la famosa mina Beta de El Cabril. Yo ya hace tiempo que dejé de creer en la “mano negra”, pero tampoco creo en las casualidades...

Las explotaciones de plomo estaban agotadas o ya no eran rentables; con lo que inevitablemente todas las infraestructuras dedicadas a la transformación del mineral, ya fuera la fundición de plomo, la de cinc, o cualquier otro tipo de instalaciones complementarias, como pudieran ser las dedicadas a la producción de energía eléctrica o a las industrias químicas, dejaban de tener su razón de ser, ya no “valían” o estaban obsoletas. Lamentablemente, era tal la interconexión o interdependencia de unas industrias con otras, que todas fueron cayendo, una tras otra, como sumisas fichas en el efecto dominó. Por supuesto, la línea de ferrocarril de vía estrecha, también dejó de tener su interés y perdió el motivo de su existencia. Siendo suprimidos todos los servicios de la línea, tanto de viajeros como de mercancías, el día 1 de agosto de 1970.

Lo cierto es que todo ese importante complejo industrial que hay o había, ahí detrás de esas escabrosas tapias, la SMMP abandonó sin ningún tipo de recato. Es inconcebible, cómo una gran empresa, autosuficiente en todos sus aspectos, tanto en cuanto a energía como en cuanto a materias primas se refiere, cómo en un relativo corto periodo de tiempo, todo se disipa, todo se volatiliza, sin dejar alternativa a ningún tipo de reconversión.

¡Bueno! La SMMP vendió o cedió parte de su participación en la explotación de las minas de carbón a ENCASUR, y los dirigentes de la época, se “inventaron” la Central Térmica de Puente Nuevo... Y aquí, en el Cerco, nos dejaron un legado en forma de “carceleros” o “chatarreros”, en la que bajo las siglas e intenciones de su engañoso nombre, aparece la palabra “promotora”, ¡Qué ironía y qué tomadura de pelo!... Esta compañía propietaria y dueña de los despojos que dejaron la honorable SMMP, no contenta con haber descuartizado al interfecto, no satisfecha con haberse alimentado de su carne, también especula con sus huesos.

La susodicha, se encomendó al expolio de los restos de la SMMP y se quedó con los terrenos del Cerco Industrial, (65 hectáreas aproximadamente, y para que nos hagamos una idea, es casi como la superficie que ocupa Peñarroya). También goza de incontables e importantes propiedades dispersas por el pueblo, que poco a poco, “muy poquito a poco”, han ido vendiendo. Todavía les queda alguna, que incomprensiblemente, se niegan a vender. Pues bien, los carroñeros se lo llevaron todo, vendieron a la chatarrería todo cuanto pudieron; y la ponzoña de la que no se pudieron librar, aún permanece en alguna nave olvidada. Véase, a título de ejemplo, las fotografías que se adjuntan.

Foto 1: Barriles de madera perfectamente alineados,
en espera de ser utilizados desde hace al menos cuatro décadas.
Vemos cómo nos muestran, ya reventados, el contenido de sus panzas.


Foto 2: Cajas de madera, en cuyo interior se alojaban
otras cajas de cartón de menor tamaño, pero como se
puede apreciar, el material está totalmente disgregado.


Foto 3: Detalle de una de las pequeñas cajas de cartón,
la pequeña calavera ya nos advierte acerca de su contenido:
“PRODUCTO VENENOSO”, arseniato de plomo.


Foto 4: Y este bidón metálico roto y oxidado, en el que se deja entrever
la inscripción de la marca del fabricante “ARSENIATOS FIGUEROA”
¿Su contenido? Desparramado por los suelos.

Por cierto, me gustaría saber para qué usaba la SMMP el arsénico. Después de desvariar e indagar un poco, he llegado a la conclusión de que sería para la fabricación del denominado “plomo corto”, que es el que mezclado con arsénico, se usa o usaba en la fabricación de perdigones para que la munición resulte redonda y sin los apéndices o colas que produce el plomo puro. Puede ser que lo utilizaran para reforzar la dureza de las aleaciones de plomo. O tal vez, sepamos también, que los arseniatos de plomo se usan frecuentemente para la obtención y fabricación de pesticidas o insecticidas. De todas formas, sean o no acertadas mis cábalas, lo cierto es que el arsénico está ahí, en sus deshechos embalajes de madera o en sus raídos bidones metálicos; en espera de que aparezca el Espíritu Santo y se los lleve.

La historia de esta ciudad, de este pueblo, viene subyugada a la SMMP y guarda una estrecha relación con su implantación desde 1881 en la comarca. Si crecía Peñarroya-Pueblonuevo y su entorno, era porque la omnipresente SMMP así lo demandaba y así lo requería. Tras la huída en desbandada de la SMMP y, como muestra de gratitud a los dulces años de juventud que varias generaciones le dedicaron y al sacrificio de toda una vida entregada a “ellos”, nos dejan en herencia a los carroñeros especuladores, a los conspiradores. Este ser, que como buen parásito, nos depaupera pero no nos mata.

Mi vecino Casimiro, observador infatigable, me cuenta que aún recuerda cuando aquel joven aspirante a presidente de gobierno por parte del partido socialista, con su recién estrenada chaqueta de pana, en cierta ocasión y en cierto mitin político de a primeros de los ochenta, para exaltar a las masas, señalaba a las viejas chimeneas y gritaba: “¡Algún día esas chimeneas volverán a echar humo!”. Deberíamos a este ex-presidente, ya retirado de la política, al menos aparentemente, invitarle a venir y hacerle ver que aquí lo único que echa humo, somos nosotros, tirados como impúdicas colillas a medio consumir y a medio apagar. Habría que demandarle por embaucador patrañero.

Dejémonos ya de recordar los viejos y esplendorosos “años de oro”. Acabemos de una vez por todas, con las chimeneas y “las lagartijas” que a ellas se aferran. Nuestro futuro pasa por los terrenos que hay detrás de esas tapias. Si están contaminados, obliguémosles a “ellos” o a quien proceda a descontaminarlos. Si no lo están, ¿Por qué no se hizo allí el tan suspirado hospital?

Y a éstos, a los chatarreros, a los que ya hemos “calado”, que como el perro del famoso hortelano, ni comen ni dejan; que nos den el “Cerco”, no gratis, ni de balde, sino al precio módico de un euro o una peseta; que por fin hagan las maletas, y se larguen o se vayan para siempre, por siempre... a hacer puñetas.

Hace muchos años ya, que los chatarreros tienen inmovilizado y cogido al pueblo por los “huevos”. Ya es hora de coger al toro por los “cuernos”, y que nuestros políticos o el que tenga la potestad para “inventar” algún ardid, se las ingenie para echarles sin contemplaciones. ¡Derribemos el muro de la vergüenza y tomemos para el pueblo lo que al pueblo la historia debe!

AUGUR
...me matan si lo cuento
y si me callo reviento.

14 feb. 2010

TIERRA DE PÁJAROS, GIGANTES Y OTRAS PERNICIOSAS ESPECIES

(el Periódico de Peñarroya en junio de 2006) 
Nuestros políticos y perspicaces dirigentes, esos burros cargados de letras, llevan años pretendiendo vendernos la burra. Primero nos dan la tabarra, intentando convencernos de que nuestro futuro pasa por lo del turismo rural. Luego, alguien saca a la palestra aquello de los molinos de viento. Pero éstos, no son los mismos molinos a los que un loco e ingenioso caballero confundió con temibles gigantes en sus peores momentos de delirio. Éstos, se refieren a esos imponentes artefactos que con sus gigantescas aspas movidas e impulsadas por el dios Eolo, producirán energía eléctrica. No me imagino a los turistas y viajeros contemplando nuestro turbio horizonte repleto con esos horrendos aparatos.

Y ahora, en estos últimos tiempos, la “Consejera del Mal Ambiente” y su ilustrado séquito con sus pájaros en la cabeza, se inventan lo de proteger a las “avutardas”; esas formidables aves que llegan a alcanzar los quince kilos de peso, que por lo que nos cuentan, están en peligro de extinción. Entre las medidas que ha tomado la Consejería de Medio Ambiente se encuentra la declaración de las llanuras del Alto Guadiato como zona de especial protección de las aves (ZEPA). Quieren hacer con nosotros una especie de “reserva” al estilo de lo que los americanos hicieron con sus indios del Lejano Oeste. Por otro lado, se fomentará el cultivo de las leguminosas y la conservación de las zonas sin cultivar con vegetación silvestre que permita la proliferación de insectos, para que se alimenten gustosamente estas amenazadas aves...

Sea de una manera u otra, los beneficiarios de todo esto, son los de siempre, “los cazadores de recompensas” y los señores de la tierra. Porque allí donde se construya un hotel rural, habrá un señorito. Allí donde hagan un parque eólico, habrá un amo cobrando su “permuta del viento”. Y por último, las grandes fincas serán las beneficiarias de las subvenciones por sembrar leguminosas o por dejar el campo tal y como está; las grandes fincas serán las únicas agraciadas por dar cobijo a las avutardas. Ya veo como los “pájaros” se frotan las manos; ya veo como se relamen los ansiosos e insaciables buitres; ya veo alegrarse al terrateniente con su sonrisa de hiena hambrienta.

Mientras tanto, los “pobres e indefensos” pajarillos pensando en la fecha idónea para abandonar el nido, levantar el vuelo y emigrar a zonas más templadas. Y mientras tanto, cernícalos, avechuchos y alguna que otra arpía, ensimismados y absortos en la creación de ungüentos mágicos. Pero del prospecto, hay que leer también su letra pequeña; porque estos milagrosos placebos que para alivio de nuestros males nos intentan vender estos insignes charlatanes, tienen muchos efectos secundarios. Y lo peor de todo, lo que intenta remediar uno, desmejora y agrava el otro.
AUGUR
...me matan si lo cuento
y si me callo reviento.

6 feb. 2010

SOLILOQUIO DE UN INERTE

(el Periódico de Peñarroya en agosto de 2006)
Aunque por lo general soy de tez blanca, de buen lustre, incluso brillante cuando estoy bien limpio y aseado, ¡Parezco, pero no soy un espejo! Sin embargo, todas las mañanas, de todos los días de mi miserable vida, he tolerado la presencia de los mofletes de tu fea y apestosa cara. Toda una vida aguantando la mirada sucia de tu rostro de cíclope inmundo. Todos los días he sufrido el olor de tu aliento nauseabundo. Tantos años soportando tus sonoras y malolientes ventosidades, siempre acompañados de tus fétidos y descompuestos pucheros. Me has escupido a la cara, tus salivazos blancos, tus esputos negros, tus gargajos verdes, y sin embargo... jamás me ofendí ni recogí tu guante. He resistido obediente la lluvia dorada del caño de tu grotesca fuente. He aguantado bien los tibios chorros del surtidor de tu vejiga hinchada. Siempre, he digerido sumiso los alivios de tu estómago y los apretones de tus retorcidas tripas. He soportado el hedor y la acidez de tus bilis, vomiteras y diarreas... de cuando llegabas borracho. ¿Recuerdas?

Había veces en que calmabas mi sed con agua turbia y oscura. Sí, esa que en tu roñoso cubo de fregona quedaba después de haber fregado el mugriento suelo de tu casa. Me habéis utilizado como papelera, haciéndome engullir los papeles sucios de cuando limpiabas tu lujuriosa y sucia boca o tus inflamadas y repelentes almorranas. Incluso, en el peor de los casos, me habéis alimentado con asquerosas empanadas de celulosa almohadillada, impregnadas, empapadas con el desagradable flujo menstrual de doncellas y damas... que a mi maltrecho gaznate mal le sienta y casi siempre atragantaba.

Sí, ya sé que éste era mi cometido; ya sé que éste era mi destino; ya sé que para esto fui concebido, para soportar con humildad y hasta con dignidad, todas tus infames insolencias. Ya sabía que algún día te cansarías, y habrías de cambiarme por otro, y que me mandarías a hacer puñetas. Pero hay que ser guarro y hasta bastante cabrón... para dejarme tirado en la cuneta.

Y ahora heme aquí mi dueño, con mi figura blanca y mi mortaja negra, decúbito lateral, consumiéndome al sol en esta tan indecorosa postura. Y ahora mi señor, y ya para terminar, permitidme haceros una pregunta: ¿Quién es más cerdo usted o yo?

AUGUR
...me matan si lo cuento
y si me callo reviento.

30 ene. 2010

¡DELÍRIUM TREMEBUNDUS!

(el Periódico de Peñarroya en junio de 2005)
"El señor Sánchez de Toca (1852-1942), que ha hecho del caciquismo materia especial de estudio desde el Ministerio de la Gobernación, observa cómo las personas dignas y de recta y honrada conciencia, repugnan entrar a la parte en las prácticas y en los provechos del sistema, como caciques, dejando libre el campo a los hombres sin conciencia, capaces de convertirse en agentes de violencia, tiranía y corrupción.

... los cargos concejiles no los desempeñan las personas de más ilustración, de más respetabilidad, de más valía por su posición social, por su sensatez, integridad y espíritu de justicia, quienes se mantienen alejados de las Corporaciones locales por no mancharse, sino los vividores, serviles sin escrúpulos, que en los oficios de república no ven más sino una granjería”.

"En una de sus visitas a su feudo, las Alpujarras granadinas, Natalio Rivas, llegó al clímax de la exaltación caciquil por algunos de sus protegidos; éstos llegaron a gritar incesantemente como remedio para todos sus males: ¡Natalico, Natalico, colócanos a todos!"

Tomado de El Caciquismo en España. Cuadernos de historia.


DELÍRIUM TREMEBUNDUS

En algún lugar de la Comarca, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que disponía un alcalde...

En mil novecientos ochenta y pocos, en alguno de los comicios municipales que se celebraron entonces, un moderno carruaje de color verde claro metalizado, (un Ford SIERRA, por afinar un poco), al servicio del ayuntamiento o para uso personal del presidente del consistorio, aparcaba a las puertas de un colegio electoral. El alcalde y su lugarteniente, bajaban raudos y abrían las puertas traseras del automóvil, ayudando a una pareja de viejecitos a bajarse del mismo. Les tomaban cariñosamente del brazo y, les llevaban en volandas hacia y hasta la mesa electoral. Los pobres viejos algo asustados y con carné en mano: “¡Que venimos a votar!”. A lo que el presidente de la mesa, les aconsejaba amablemente, que para garantizar el voto secreto, se metieran en la cabina que allí había, y que tras la cortinilla cogieran la papeleta de su elección y la introdujeran en su correspondiente sobre. “¡No sabemos leer ni escribir, pero queremos votar a éstos que nos han traído!”. Todos los allí presentes: presidente y vocales de la mesa, los interventores y hasta algún uniformado representante de la autoridad, se quedaron boquiabiertos, perplejos e impotentes ante la situación que se presentaba. Pues bien, la operación se repitió al menos en dos “portes” más.

Ese mismo presidente de la casa consistorial, innoble caballero de rechoncha figura, que en vez de deshacer entuertos los hacía, que tuvo que ampliar su cochera para guardar los jamones fruto del pago de algunos favores. ¡Bueno! Esto decían las malas lenguas y habladurías que corrían por aquel tiempo. Ese mismo alcalde que a su hija dio trabajo en el ayuntamiento; ese mismo regidor que con la ayuda de su buen amigo el Marqués de Adalid, a su yerno le consigue empleo en una empresa pública de depuración de aguas. Mientras, por otro lado y sin que apenas nadie se percatara, el teniente de alcalde, su ruin escudero, que por no ser menos, también hacía sus desaires y sinrazones. Y, aquel concejal que ante la imposibilidad de destronar a su principal, manejando hilos e influencias, consigue trabajo en la Gran Fábrica. Sí, esa fábrica de ámbito provincial que da ocupación y cobijo a los políticos frustrados, a los que ven truncada su carrera política por ineficaces, o por algún que otro motivo de índole político. Esa fábrica de ámbito provincial, que genera y da empleo a los muy leales militantes del partido. Esa fábrica de ámbito provincial, que calma y cierra las bocas de los políticos más locuaces y rebeldes. ¡Esa fábrica de componendas y productos Made in_útil...! ¡Y esos puestos de trabajo que a la postre se legalizan gracias a la farsa o pantomima del “Concurso-Oposición”!

Ya en tiempos más modernos y recientes, qué me decís de aquel edil que a su amada doncella le obsequia con un empleo en el Ayuntamiento. Y, qué me decís de las extrañas adjudicaciones de obras. Y, qué me decís de los chanchullos y pactos contranaturales. Y, qué me decís de las desavenencias que despueblan y vacían a la muy noble y leal villa. Mientras tanto, todos duermen y tienen felices sueños... ¡Todo huele mal, cual engañoso efémero o lirio hediondo!

“...la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra cara dura. Con estas y semejantes razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas, y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara, ni las entendiera el mismo Aristóteles, si resucitara para sólo ello.”

Tras una larga noche de tremebundos desvaríos, que por no lograr conciliar el sueño, empecé a divagar por mi confusa y enmarañada memoria, a hilvanar y escribir algunos de mis borrosos recuerdos, con seguridad desgastados por el tiempo. Quizás, tan sólo sean vivencias desfiguradas por la imaginación de una edad temprana. Pero no os inquietéis por los delirios quijotescos aquí escritos, que si en algo se parecieran a la realidad, es porque alguno de entre vosotros lo pretenda.
AUGUR
... me matan si lo cuento
y si me callo reviento.

31 dic. 2009

La conspiración de las pelusas (Diputación, Ayuntamiento y Mancomunidad)

No hay forma de acabar con ellas. Paso el aspirador, después friego el suelo. Vuelvo a pasar la escoba, el cepillo, el aspirador, de nuevo la fregona y... ¡Ahí está otra vez, la dichosa pelusa!

Cabreado, me siento en el sillón del salón. Más bien me tumbo en el sofá, a ver si se me pasa el sofoco. En la tele dan un documental de la relación entre las plantas y los insectos.

Soy consciente de mi inconsciencia, me inunda el sopor, la modorra. Miro pero no veo, oigo pero no escucho. Inspiración lenta, luego espiración, inspiración, espiración… respiro profundamente; me pesan los párpados; soy inconsciente de mi subconsciencia. El zumbido de los bichos pulula por doquier; hay flores, muchas flores…

La polinización de las flores por las abejas,
de la politización de los abejorros,
de cómo hacer de la política una profesión,
de cómo hacerse de una profesión con la política,
de lo patético de la política y los políticos patéticos,
de los intereses de los partidos sobre los intereses generales,
de las decisiones partidistas que a todos nos atañen,
de las disposiciones que nos conciernen y perjudican,
del favoritismo y amiguismo que nos afecta,
de los enchufados y estómagos agradecidos,
de la dedocracia y los recomendados,
de cómo los elegidos pasan a ser funcionarios interinos,
de cómo los interinos pasan a ser funcionarios de carrera,
del régimen disciplinario y el de incompatibilidades,
del principio de celeridad y eficacia a la incompetencia,
de cómo tras una mesa o ventanilla hay un bostezo,
de cómo en la poltrona, de cómo en la poltrona...
huelga una “PELUSA”. ¡Coño, pero si no hay nadie!

…el zumbido lejano de las abejas se confunde con el cercano runrún de una mosca cojonera que no ha dejado de fastidiarme en todo el rato. “Después de la cópula el zángano muere” -añade el comentarista del documental- Sobresaltado, pego un respingo y me incorporo: ¡Uf, creo que me he quedado algo traspuesto!